“Vivir el amor en Abundancia”

El enamoramiento no es algo que podamos planearlo, simplemente sucede. Amor a primera vista, flechazo, deslumbramiento… es todo eso y no tiene que ver con que si esa persona me conviene o no.

El enamoramiento no es necesario para iniciar una relación, y no depende mucho de quien tengamos en frente; es más bien un proceso interno evolutivo, donde la parte más luminosa, más arriesgada, y más aventurera, necesita de esa fuerza externa para sentirse expandido y feliz.

El enamoramiento, nada tiene que ver con el amor, por eso se termina pronto y no prospera. La misma palabra lo dice: En amor a… miento.

Pareciera que el enamoramiento en una relación de pareja es necesario, sin embargo, el amor verdadero no necesita de ello, ya que las sensaciones son mucho más intensas y duraderas.

El amor de verdad es la armonía, es sentirse completo y el Universo dentro de uno.

Cuando las personas, viven en su propio eje, con un interior rico, conformes con si mismos, felices disfrutando de su yo íntimo, felices; ellas, no se enamoran. Esas personas, están preparadas para vivir un amor sano, sostenido en el tiempo.

El amor es algo maravilloso y cualquier persona que lo haya vivido, pero tiene un componente muy importante bioquímico, y los investigadores en este tema, llevan años viendo qué pasa en el amor previo; amor a primera vista, en el amor ciego, qué ocurre luego de convivir tantos años. Podríamos amor de enamoramiento, chispazo, apego y muchos otros tantos adjetivos más.

Algunos científicos, escanearon cerebros para ver qué sucede en el “amor a primera vista”, y coinciden, en que es, esa parte de la atracción sexual, que es tan fuerte, que hace que todo tu cerebro se nuble y creas que estás frente a la persona de tu vida. En realidad cuando lo racional no entra en acción, podríamos dudar acerca de la vida de esa relación, aunque no podemos negar que si alguien estuvo trabajando su interior para poder encontrar una pareja según sus deseos, y está realmente convencido, de repente aparece quien reúne todo lo que se anhela, entonces, es posible que ese vínculo prospere en el tiempo.

Lo real, es que dos hormonas son las responsables químicas de todo este proceso: la oxitocina, serotonina y la dopamina. Esta última actúa sobre, cómo vemos al otro, es decir, estamos tan obnubilados, que justificamos todo; es ahí donde podría aparecer una alerta.

¿Qué pasa entonces con nuestra autoestima?

Es momento de parar y empezar a usar la razón y hacer caso a nuestros cuestionamientos.

Una relación donde uno domina y el otro se deja dominar, puede llevarnos al caos en un futuro y no muy lejano.

Toda la excitación que creíamos nos elevaba las energías, de pronto se transforma en angustia, desorientación, en una serie de muchos por qué, que no llegamos a entender, hasta que revisamos nuestro accionar y el del otro y caemos en la cuenta que algo anda mal.

Esto nos cuenta la importancia de conocernos a nosotros mismos, antes de pensar en tener una pareja.

Vivimos en piloto automático, y un día decimos, ¡ah!.

Quiero tener una pareja. Simplemente porque no tengo a alguien con quien compartir una salida. Pero no debería ser así, probar tiene sus bemoles.

Conocernos, requiere todo un trabajo interior, que además de ser necesario, es muy positivo al momento de relacionarnos de manera consciente con ese alguien especial.

¿Pero cómo hago para conocerme?

Crecemos condicionados a mandatos y creencias, difíciles de manejar, si primero no las hacemos conscientes. Tu subconsciente es tu filtro, de cómo ves la vida. Esas mismas creencias que fortaleciste tú , hace que termines creyendo que tú eres todo eso y en consecuencia, lo que terminas perdiendo es tu propio ser.

Forma parte de la evolución.

Por eso, la importancia de meditar, que va a ayudar no solo cultivar tu vida espiritual, sino a entender qué viniste a hacer en esta vida, y cómo ayudarte e evolucionar y a conocerte a ti mismo, a ti misma.

Vivir el amor en la abundancia significa, nutrirse de amor para luego darlo, y a partir de la plenitud de este maravilloso estado, atraer personas emocionalmente sanas y con valores.

Namasté

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