Los alimentos y el aura

Seguramente has escuchado la frase: “Que tu comida sea tu alimento y tu alimento tu medicina.”


Los alimentos son, en esencia, energías vivas que brindan nutrientes esenciales a nuestro organismo, en particular, aquellos que se encuentran en su estado crudo, sin cocinar, y deshidratados a temperaturas no superiores a 42°C.


Estos elementos energéticos no sólo nutren nuestro cuerpo, sino que también establecen conexiones con la mente y el espíritu.


De acuerdo con la cultura oriental, que ha acumulado sabiduría milenaria, el bienestar mental y espiritual está intrínsecamente ligado a la salud física.


Asimismo, han identificado una interesante correlación entre los colores del aura y los tonos de los alimentos, especialmente de origen vegetal. Conocer los colores áuricos de los alimentos nos permite aprovechar su influencia para elevar el nivel vibracional de nuestras energías personales.


El aura de los alimentos desempeña un papel crucial en la recuperación de la salud, así como en la estimulación o modificación de nuestro estado emocional. Además, contribuye a mantener un peso corporal deseable.


Cada alimento tiene la capacidad de transmitir su energía áurica a quien lo consume, enriqueciendo así la resonancia natural de su aura, que a su vez está en sintonía con nuestros órganos internos.


Esta dinámica energética interna y externa nos permite interpretar los mensajes que transmitimos a los demás. Es importante destacar que los efectos de los alimentos se extienden a los niveles psíquico y espiritual.


Ahora, exploremos algunos colores de aura que ciertos alimentos suelen transmitir, más allá de su color físico, y cómo impactan en nuestros aspectos psíquicos y espirituales.


Por ejemplo, legumbres como lentejas, garbanzos, soja, maíz, arroz integral y alubias tienen la capacidad de purificar nuestra aura y conferirle un tono verde.


El consumo de estos alimentos puede llevar a modificar comportamientos, fomentar la empatía, cultivar la confianza en uno mismo y elevar el ánimo.


El aura azul, por su parte, promueve el sueño reparador, equilibra las emociones, fortalece la memoria y fomenta la clarividencia. Las semillas y los frutos secos generan un aura azul, que es ideal para afinar la intuición y perfeccionar la percepción.


Estos alimentos incluyen sésamo, calabaza, nueces, almendras, anacardos y plátanos, así como el agua desmineralizada.


Los alimentos que generan un aura amarilla son aquellos como el pescado, la avena, los cítricos, los arándanos y las ciruelas, entre otros. A nivel físico, fortalecen el sistema inmunológico y mejoran la memoria, al mismo tiempo que estimulan el desarrollo de la telepatía.


El aura naranja está asociada a alimentos como la pera, los mariscos, el chocolate, las uvas, las zanahorias y la salvia. A nivel psíquico, este color de aura disuelve bloqueos emocionales, como la culpa, y fomenta el coraje y el orgullo.


Además, es un poderoso activador de la conciencia y la agudeza vibracional.


En cuanto al aura roja, es propia de alimentos como carnes rojas, pescados, pollos, huevos, jengibre y espinacas. Este color de aura contribuye a aumentar la energía, impulsar la confianza y promover el crecimiento muscular.


Además, despierta la energía de la fuerza interior, potencia talentos latentes y transforma la energía creativa.


Es relevante recordar que el consumo de carne debe ser moderado debido a su baja vibración energética. Sin embargo, puede ser recomendado para aquellas personas con un aura predominantemente azul, caracterizada por el idealismo excesivo y la necesidad de una mayor conexión con la tierra.


Algunos individuos optan por una alimentación rutinaria, limitándose a alimentos procesados como carne asada, hamburguesas, papas fritas y tomate, mientras excluyen opciones más saludables como los vegetales crucíferos: brócoli, coliflor, repollo y berenjenas.


Estos vegetales son ricos en minerales como magnesio, zinc y selenio, que son esenciales para la salud de uñas y cabello.


Te invito a considerar la siguiente proporción en la construcción de tu plato:

– 50% de vegetales variados.

– 20% de legumbres.

– 30% de proteínas.


Además, incorpora elementos como palta (guacamole) y aceites de coco y oliva virgen.


Recuerda que tienes un solo cuerpo ¿Qué tal cuidarlo con atención y amor?


Namasté.

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